Busco la raíz de cada problema y construyo soluciones que crecen con el negocio.
Soy curioso y observador. Estudié ingeniería de sistemas en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) y llevo más de 12 años construyendo productos tecnológicos. Ahí aprendí a mirar un problema desde varios lados hasta encontrar su raíz, y a no quedarme en el arreglo: convierto la solución en un proceso que se repita y escale. Primero lo ordeno en un paso a paso que cualquiera del equipo pueda seguir. Después le paso a la tecnología el trabajo manual. Y lo dejo listo para seguir mejorando a medida que el negocio crece.
La IA cambió el panorama. Lo técnico se democratizó, y hoy médicos, abogados, contadores y empresarios empiezan a usar IA en su trabajo. Pero todavía hace falta alguien con experiencia técnica que los guíe. Ese es el campo que se me está abriendo, con conversaciones con profesiones muy distintas a la mía.
Cada una trae otra mirada, y cruzarlas, lo que llamo cross-thinking, ya me está llevando a soluciones que no habría visto solo desde la ingeniería. Lo estoy viviendo en la clínica de ortodoncia Karen Noreña, de la que soy socio estratégico y donde acompaño su paso a la automatización. Ahí identificamos varios miedos que impiden a las personas dar el primer paso hacia el tratamiento. Estamos trabajando desde varios frentes para que la odontología se sienta más cercana a la gente, y yo lo hago desde el mío: lo digital. Un ejemplo es el simulador con IA , donde cualquier persona puede verse con brackets desde su casa.
Mi nombreCuéntanos tu reto por WhatsAppMis padres me llamaron Darwin en honor a Charles Darwin, el hombre que nos enseñó que todo evoluciona. Con los años noté que el nombre se queda en la memoria de la gente, mucho más que John, mi primer nombre. Por eso hoy también nombra a mi laboratorio: un lugar para adaptarse, probar y evolucionar.